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Lo negativo de la guerra en Irán y los mercados globales

Lo negativo de la guerra en Irán y los mercados globales
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(Foto: The White House)
Por Alejandro A. Tagliavini
miércoles 04 de marzo de 2026, 15:06h

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Antes que nada, es necesario destacar la valentía, el coraje, del pueblo iraní que enfrenta la demoníaca tiranía de estos Ayatolás dementes, a pesar de las decenas de miles de crueles asesinatos por parte de las fuerzas del Estado.

Los ataques militares de Israel y los EE.UU. en Irán ya se produjeron, no tiene sentido ni podemos saber qué habría ocurrido sin esta guerra. Solo esperemos que termine rápidamente y que traiga algún beneficio, aunque de momento es solo destrucción en todo Oriente Medio y en la economía global. Por cierto, no es una guerra contra Irán, sino contra fanáticos siquiátricos que se dicen Ayatolás y que, si tienen alguna religión, es la de Lucifer.

No todos los que se oponen a esta guerra son de izquierdas como como los dictadores de Cuba y Nicaragua, y hasta el primer ministro británico que dijo que “Todos recordamos los errores de Irak, no vamos a unirnos a la ofensiva ahora”.

También hay personalidades que creen que los métodos pacíficos eran los únicos viables, coherentes con la idea de que controlar la violencia con violencia es un contrasentido. Por caso, los famosos profesores y divulgadores de la economía libre Steve Hanke y Jeffrey Sachs que llegó a asegurar que “No existe ninguna posibilidad de que los EE.UU. puedan conseguir objetivos estratégicos en el largo plazo… Trump es muy impopular…” y llega al punto de acusarlo de querer cometer fraude en las elecciones nacionales de noviembre en los EE.UU. "Cuando se opera con violencia, imprudencia, mentiras y engaños tan extraordinarios, los resultados pueden ser completamente catastróficos", afirmó Sachs.

En contraposición, el destacado consultor Enrique Navarro, asegura que “la operación era necesaria y legítima… porque hoy el mundo es mucho mejor”. Y continúa “Descabezar un régimen que tiene decenas de millones de fanáticos, aunque no sea mayoría, no es tan fácil, puede venir una terrible represión y entonces Estados Unidos se lavará las manos para no enfrascarse en un nuevo Vietnam… Trump nos dijo el verano pasado que el problema estaba solucionado con el bombardero terrorífico y despidió a unos cuantos asesores que negaron la eficacia, ahora se ha visto que tenían razón”.

El problema es que, tanto la paciencia de los ciudadanos estadounidenses como la de los israelíes tiene un límite, entonces qué pasará si los Ayatolás resisten hasta que los atacantes se vean forzados por sus propios pueblos a poner fin a las acciones militares.

De momento se han perdido muchas vidas humanas y la destrucción y paralización en Oriente Medio es muy importante, incluso en Israel. Cuenta Elisabetta Piqué, periodista del diario La Nación, desde Jerusalén, que Israel es un país fantasma donde salvo los negocios esenciales -farmacias y supermercados-, todo se encuentra cerrado. Y no solo los iraníes huyen a Turquía sino incluso algunos israelíes están intentando dejar su país.

Pero la pérdida alcanza a todo el globo, particularmente a los EE.UU. que está realizando un gasto militar muy importante a costa de sus ciudadanos. Y esto se está reflejando en los mercados de valores.

"El temor de que el cierre del estrecho de Ormuz -el tráfico de barcos está prácticamente paralizado-, canal por donde transita a diario el 20% de la producción de gas natural licuado (GNL), procedente de Catar, y del petróleo global, provoque un fuerte y duradero repunte de los precios de estas materias primas, hizo apostar a los inversores por un aumento de la “inflación” (IPC, en rigor), lo que condicionaría en gran medida la actuación de los principales bancos centrales, limitando su capacidad para seguir bajando sus tasas de interés, y todo fue muy negativamente recibido en los mercados de bonos mundiales", advierten en Link Securities

"Sí actuaron como refugio otros activos como el oro, el dólar y, sorprendentemente, las criptodivisas…", añaden estos analistas. Wall Street, que venía con una clara tendencia alcista, entró en la baja y posterior estabilización quién sabe hasta cuándo. "En este mercado se impuso la creencia de que, como suele ser la norma, los conflictos bélicos suelen tener un efecto limitado en el comportamiento de la bolsa estadounidense, algo que no siempre es así. Sectores como el de la energía, el industrial o el tecnológico ejercieron de soporte de los índices, mientras que los más perjudicados fueron los de consumo, tanto básico como discrecional", apuntan.

Donald Trump, insistió en que el conflicto puede durar entre cuatro o cinco semanas o incluso más, “algo que no terminamos de creernos ya que a ninguna de las partes les interesa que dure tanto; a EE.UU. por el impacto político… si comienzan a repuntar los precios de las gasolinas, mientras que para el régimen iraní, actualmente debilitado, sería más interesante llegar a algún tipo de acuerdo que les permitiera una salida más o menos honrosa. Por otra parte, señalar que vemos complicado el objetivo de cambio de régimen, insinuado por Trump, al menos en el corto plazo", comentan en Link Securities.

"En este sentido, las fases de debilidad pueden convertirse en oportunidades de compra, especialmente para quienes mantienen un horizonte a medio-largo plazo", afirma Jeffrey Cleveland, economista jefe de Payden & Rygel. Y continúa, "El verdadero canal de transmisión macroeconómica sería la energía, y en particular las posibles interrupciones prolongadas en el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz… (aunque) solo una parte relativamente pequeña, alrededor del 2 %, del petróleo que transita por esta vía se destina a los EE.UU.".

Por su parte, la mesa de operaciones de JPMorgan identificó los sectores ganadores y rezagados. En el lado positivo, destacan a los principales fabricantes de armas. Además, las compañías energéticas norteamericanas —incluyendo empresas de exploración y producción, refinerías, servicios petroleros nacionales, GNL y midstream— podrían capturar una brecha de suministro a medida que los compradores busquen alternativas.

Las empresas de Cybersecurity también podrían beneficiarse por "la protección de infraestructuras críticas en un entorno de amenaza elevada". JPMorgan remarcó que las tarifas de los petroleros podrían dispararse dadas las mayores distancias de viaje a medida que los flujos comerciales se reencaminen, mientras que los metales preciosos se benefician por la demanda de activos refugio. En el lado perdedor, están en particular las grandes marcas de consumo masivo, por el aumento del IPC, el riesgo de la cadena de suministro asiática y la confianza de aversión al riesgo.

En fin, todo parece indicar que el régimen iraní logrará sobrevivir a pesar de toda la destrucción en Irán y en todo el globo. Aunque es de esperar que ocurra alguna mejora y, con el tiempo y la paz, se logre lo que hoy no se vislumbra, que ha llegado el principio del fin del reinado de Lucifer en Irán.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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